La torre y la luna

Un microrrelato en 100 palabras con motivo de la Feria del Libro de Zaragoza 2006
La torre y la luna
Cuando el reloj de la torre anunció el nuevo día, Cayetana dejó de respirar.
- ¡Te acompañaré siempre, mi amor!
Esas fueron sus últimas palabras.
Abandonó el hospital con el andar perdido, preso de la sevicia de su nueva vida, desde ahora, sin ella.
Cruzó la calle adoquinada que conducía al parque, y una vez en él, se desplomó en un banco. La noche lloraba por él una fría cencellada. En el cielo, una luz difusa desgarraba la niebla. Elevó su mirada y vislumbró su sonrisa dibujada en aquella luz.
Fue la única vez que vio dos lunas llenas en febrero.

1 Comments:
Un halo de esperanza tiene este poema triste y bello como tu alma, cabrón.
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