miércoles, junio 14, 2006

VERDE



"¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda! "

Otro adiós
















Ha secuestrado la noche
hasta el silencio,
y vacío el mundo de sentido
me encadeno al tiempo,
verdugo y condenado,
al catafalco negro de la espera.

Vivo sin deseo en el vacío
de una afilada oscuridad
de interminable anhelo,
por retornar a la sombra
desde esta miseria plomiza,
desde el abismo del ahogo,
por conciliar el sueño en tu recuerdo.

lunes, junio 12, 2006

La torre y la luna















Un microrrelato en 100 palabras con motivo de la Feria del Libro de Zaragoza 2006

La torre y la luna

Cuando el reloj de la torre anunció el nuevo día, Cayetana dejó de respirar.
- ¡Te acompañaré siempre, mi amor!
Esas fueron sus últimas palabras.
Abandonó el hospital con el andar perdido, preso de la sevicia de su nueva vida, desde ahora, sin ella.
Cruzó la calle adoquinada que conducía al parque, y una vez en él, se desplomó en un banco. La noche lloraba por él una fría cencellada. En el cielo, una luz difusa desgarraba la niebla. Elevó su mirada y vislumbró su sonrisa dibujada en aquella luz.
Fue la única vez que vio dos lunas llenas en febrero.

viernes, junio 02, 2006

















Tus gestos

Me gusta recordar tus gestos y me asusta.
Hace apenas nada,
recordaba
tan sólo uno de ellos,
y al instante
ha venido otro a visitarme,
y después
uno más,
otro acto seguido y otro más,
y luego...
así, sin pretenderlo,
me he encontrado a tu lado de repente
entregado en el beso imaginario
que en tus labios han dejado mis recuerdos.
Y no te has dado cuenta del momento
en que a tu lado he estado
sin saberlo.















Mi Ola

Te alejas como vienes a mis ojos,
ola de mar, tan breve y tan intensa
que en mi penetras
hasta allí donde mi alma se hace playa,
para recibirte dentro de mi pecho.
Y dejas en mi la maravilla
de tu sonrisa espumada en mis arenas,
para otorgarles la fuente de la vida,
prado inconsciente de fértil desenlace
que aguarda paciente tu caricia,
el centelleo de tu luz, tu algarabía

Jorge Anoro